ALERGIAS ALIMENTARIAS; PUNTOS CLAVE DEL DIAGNOSTICO.

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Autor para correspondencia:

MVZ. Cristina Yadira Gómez Sánchez.

contacto@biozoo.com.mx


ALERGIAS ALIMENTARIAS; PUNTOS CLAVE DEL DIAGNOSTICO.

Las alergias alimentarias en caninos son trastornos relativamente frecuentes en la clínica diaria, en esta ocasión hablaremos un poco de como diferenciarlas de las intolerancias y cómo podemos reconocer los síntomas más frecuentes con la finalidad de identificarlo a tiempo ya que son padecimientos que pueden influir directamente en la calidad de vida de nuestros pacientes.

Clásicamente el término alergia alimentaria, englobaba todas las reacciones adversas que pudieran desencadenarse tras la ingestión de un alimento, sin embargo conforme ha ido avanzando la medicina veterinaria, se ha logrado tener un mayor conocimiento de los mecanismos que desencadenan estas reacciones y a partir de ese conocimiento se ha modificado la terminología, ahora se distinguen claramente dos términos:

- Alergia o hipersensibilidad alimentaria que se caracteriza por una respuesta inmunológica exagerada frente a la ingestión de alergenos alimentarios específicos.

- Intolerancia alimentaria: respuesta fisiológica anormal, de naturaleza no inmunológica, que sucede tras la ingesta de un alimento

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Las alergias y las intolerancias alimentarias se originan mediante mecanismo muy distintos, sin embargo los síntomas clínicos que producen son muy similares. Pueden aparecer de manera inmediata (minutos a horas) o de forma tardía (horas a días) después de la ingestión del alimento y pueden manifestarse a cualquier edad. Inicialmente podemos ver signos clínicos cutáneos, en el perro observamos frecuentemente prurito no estacional y eritema generalizado. Posteriormente pueden aparecer piodermas recurrentes y descamación excesiva que puede o no estar acompañada de una dermatitis, comúnmente causada por Malassezia. En el gato el prurito suele localizarse en la zona de la cabeza; orejas y cuellos principalmente, pero pudiera presentarse también de manera generalizada, en esta especie podemos observar también alopecia traumática (provocada por el lamido consecuente al prurito). Se ha observado que alrededor de un 10% de los perros y hasta un 30% de los gat5os que presentan alguna alergia/intolerancia alimentaria manifiestan también signos gastrointestinales como vómito y diarrea. Pueden llegar a observarse incluso signos neurológicos y oculares, pero no son tan frecuentes.

Desafortunadamente también se ha observado que alrededor de un 20-30% de los pacientes manifiestan en conjunto otro tipo de alergia como atopia o alergia a la picadura de pulga.

Hay que estar consientes de que el proceso diagnóstico no es fácil y puede resultar tedioso para los propietarios e incluso para el clínico y conlleva tiempo, pero la satisfacción de dar a nuestros pacientes una mejor calidad de vida puede siempre motivarnos.

Comenzaremos por decir que los test serológicos e intradérmicos no son útiles en este proceso, ya que las concentraciones de IgE alergeno – específicas que pudiéramos observar en suero, carecen totalmente de especificidad y sensibilidad y la posible existencia de reacciones cruzadas entre alergenos imposibilita el diagnóstico serológico.

Debido a que hay múltiples factores que intervienen en la patogenia de estas reacciones alimentarias, el mejor diagnostico consiste en comprobar que los síntomas del paciente remiten al eliminar los alergenos de su dieta, es aquí en donde surgen las “dietas de eliminación” o hipoalergénicas.

Una buena anamnesis e historia clínica completa serán claves en nuestro proceso diagnóstico, debemos contar con una lista completa y detallada de todos los alimentos que consume la mascota con regularidad, incluyendo premios y medicamentos, los cuales de ser posible deben ser excluidos durante la dieta de eliminación, posterior a esto debemos descartar o detectar infecciones secundarias oportunistas así como la presencia de parásitos (externos e internos) y en caso necesario realizar el tratamiento pertinente, una vez realizado ese proceso podemos suministrar la dieta de eliminación, es importante instaurarla por un mínimo de 8 semanas puesto que en menor tiempo es complicado ver una respuesta certera por parte del pacientes, si posterior a estas 8 semanas con dieta de eliminación el paciente no responde en ninguna medida, descartamos el diagnostico de alergia/intolerancia alimentaria, si por el contrario responde podemos someterlo a un test de provocación (administrar la dieta antigua) durante 1 -2 semanas, posteriormente repetimos la dieta de eliminación y si nuevamente obtenemos una respuesta favorable habremos llegado a nuestro diagnóstico, en este punto podemos introducir uno a uno nuevos ingredientes y analizar la mejor opción de alimentación para nuestro paciente. Escribiendolo puede parecer muy sencillo pero el reto diagnóstico más grande en estos casos es la constancia y paciencia por parte d ellos tutores de las mascotas por lo que es indispensable la comunicación y claridad médico – tutor para poder lograrlo.

La dieta de eliminación que será prescrita debe contener una fuente de carbohidratos y otra de proteínas a las que el animal no haya sido expuesto con anterioridad, esta nueva dieta debe sustituir a la anterior de manera progresiva y como ya se menciono debe ser instaurada por un mínimo de 8 semanas. Si se observa una mejoría clínica, que podremos evaluar con la disminución del prurito de al menos el 50%, volver a la dieta anterior durante 7 – 15 días, si tras este test de provocación los signos vuelven a aparecer, administrar nuevamente la dieta de eliminación y si el paciente responde favorablemente nuevamente, quedará confirmado el diagnóstico, traes esta confirmación se puede añadir paulatinamente un ingrediente a la dieta con el fin de detectar el causante.

Un diagnostico temprano de una alergia / intolerancia alimentaria, le dará ala oportunidad a nuestros pacientes de mejorar su calidad de vida.

Bibliografía

Rosser, E. J. (1993). "Diagnosis of food allergy in dogs." JAVMA 203(2): 259-262.